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Motos para el verano (2)

En la orilla del mismo lago en Italia donde nos ha invitado Costantino Frontalini encontramos también a la Beardmore Precision, de 1922, otra moto “veraniega” aunque solo porque tiene con la Canterbury The Belle un elemento acuático en común.

Locura de los Años Veinte

Debió de ser un excéntrico apasionado de la pesca francés el que encargó este sidecar a un constructor, probablemente a su vez entusiasmado por la reciente victoria de Francia contra Alemania en la Primera Guerra Mundial.

En este periodo se le fue la olla a muchos franceses por la excitación de la victoria y el orgullo nacional, lo que quizás hizo crecer la confianza, el optimismo en el progreso y una creatividad sin límites tanto en la industria como en el arte.

 

La moto

Los motores Precision nacieron en 1919 de la mente creativa del británico Frank Baker. Por problemas económicos cedió muy pronto su empresa a la Beardmore, en Birmingham, fabricante de motores de avión, trenes, barcos, tanques y demás cacharros. Tras la guerra decidió ampliar aun más sus horizontes fabricando motos.

 

Hicieron muchas monocilíndricas turísticas como esta 350cc, 4 tiempos con válvulas laterales, y también modelos de competición .

Un detalle interesante y original de este sidecar eran sus suspensiones traseras: más allá de la tradicional amortiguación anclada en el chasis del sidecar, incorporaba otra independiente en la rueda, muy innovadora, tratándose de una semiballesta que une el eje de la rueda al chásis.

 

Incluso la luz con acetileno era un accesorio curioso, con ese estrecho cilindro que hacía de depósito sobre el seco manillar, asegurando un buen encendido de la llama y dando a toda la “cabeza” de la moto un curioso aspecto de insecto.

El pez

Todo fabricado en madera recubierta de tela pintada sobre la que han dibujado branquias. Con cola incluida alcanza una longitud de 250cm que ¡supera la de la moto sola (213cm)!

Los ojos incluso se encienden mediante un pulsador interior, y como no hay ningún aparato eléctrico, esta luz funciona mediante un acumulador.

 

Detrás, la Beardmore incorpora una pequeña maleta en madera, de aspecto acorde con su edad, único elemento que se puede agarrar con seguridad para empujarla hacia adelante (¡¡nunca por la cola del pez!!) y que destaca de la uniformidad de toda la estructura en hierro.

A lo mejor funcionaba para tener los gusanos del cebo alejados de las delicadas narices de una eventual pasajera…

Museo del sidecar. Cingoli (MA), Italia.
Fotografías: Paolo Grana